Sindrome de abstinencia
Signos y síntomas

La mayoría de signos y síntomas del Síndrome de Abstinencia al Tabaco (SAT) se normalizan entre los primeros 7 y 30 días, siguiendo un incremento entre el primer y cuarto día para posteriormente decrecer.
Además, casi todos los estudios realizados hasta ahora se han llevado a cabo con fumadores y fumadoras que ya estaban en programas de tratamiento, por lo que probablemente la intensidad del SAT que provocan los componentes del tabaco, la mayoría de veces no sea tan intensa como se suele esperar. En cualquier caso para solucionarlo hay tratamientos eficaces que ya hace años que se están utilizando con normalidad absoluta.

Criterios del síndrome de abstinencia a la nicotina

A. Consumo diario de nicotina durante varias semanas, al menos
B. Suspensión repetida del consumo de nicotina o disminución del su cantidad, seguidas, en un plazo de 24 horas, por cuatro o más de los síntomas siguientes:

  • Disfória o falta de humor.
  • Insomnio
  • Irritabilidad, frustración o enfado
  • Ansiedad
  • Dificultad para concentrarse
  • Intranquilidad
  • Disminución de la frequencia cardíaca
  • Mayor apetito o augmento de peso
C. Los síntomas no son causados por una enfermedad ni por un transtorno mental. El hecho de dejar de fumar conlleva unos menores índices de hospitalización y de disminución del numero de visitas médicas en régimen ambulatorio al cabo de unos años, en comparación con los correspondientes a las personas que siguen fumando. El ahorro de de costes se obtiene como consequencia de la menor utilización de recursos de atención sanitaria. compensa en gran medida los costes que se derívan de las acciones encaminadas a dejar de fumar, cuyos costes son moderados. Esto indica que la inclusión de los planes habitiuales de beneficios sanitarios de tratamientos farmacológicos y de modificación de la conducta, encaminados a conseguir que se deje de fumar, representa una razonable inversión financiera en salud pública.
¿Cómo funciona nuestro tratamiento?
Los últimos estudios han demostrado que cuando hay un contacto con un especialista y un uso del tratamiento adecuado, dobla las probabilidades de que el intento de dejar de fumar tenga éxito.