Una de las principales preocupaciones que me expresan los fumadores cuando quieren dejar de fumar es la nicotina. Nunca voy a entender  como no sienten ninguna preocupación cuando inhalan la nicotina a partir del humo del tabaco y por el contrario, cuando hablas de sustituir la nicotina del tabaco por nicotina farmacológica tienen aprensión.

La nicotina no es el factor desencadenante de las principales enfermedades asociadas al tabaco, sino que se administra con el humo generado por la combustión del cigarrillo junto con multitud de sustancias generadas que sí son las causantes de estas enfermedades. A finales de los años 70 del siglo pasado, el psiquiatra inglés Michel Russell, padre de los tratamientos del tabaquismo, ya afirmaba que la gente fuma “debido a la nicotina, pero muere por los alquitranes”.

La nicotina es un alcaloide químico presente de forma natural en la planta del tabaco cuyo único riesgo reside en la adicción que esta sustancia genera. Fumamos para obtener nicotina. Lo único que hace la nicotina es juntarse con unos determinados anclajes que existen en el cerebro del fumador, estimularlos y que un producto llamado dopamina le permita al fumador sentir la sensación de bienestar, relajación o placer al fumar.

Cuándo un fumador intenta dejar de fumar, le aconsejamos, en algunas ocasiones,  que sustituya la nicotina inhalada por otras formas de administración como pueden ser los parches, los chicles o los comprimidos de nicotina con el fin de evitar la abstinencia –mono- a la nicotina. Las evidencias nos confirman su seguridad cuando no se administra junto con el  humo del tabaco.

Tomemos como ejemplo el que se ha producido de forma natural en Suecia.

Este país presenta el porcentaje más bajo de fumadores diarios del mundo: un 5% (España un 22%). Lo realmente sorprendente de este caso es que, a mediados de los años 80, Suecia tenía un porcentaje de fumadores diarios que llegaba al 34% de la población. ¿Qué ha sucedido para llegar a estas cifras tan bajas? Sencillamente, los suecos han dejado de fumar sin tener que renunciar a la nicotina.

El 25% de los hombres suecos utiliza un producto de tabaco oral bajo en nitrosaminas llamado SNUS. Esta reducción en el consumo de tabaco convencional los ha llevado a presentar las tasas más bajas de toda Europa de enfermedades del corazón y de cáncer de pulmón entre los hombres.

Entre las mujeres suecas, dónde el consumo de SNUS es residual, la frecuencia de dichas enfermedades es parecida a la media europea como consecuencia de la cifra de fumadoras que se sitúa en un 20 % de la población femenina.

La utilización de una forma distinta de administración de nicotina ha mostrado la disminución que ha representado su uso de forma separada al humo de tabaco en la reducción de las enfermedades asociadas al tabaco convencional  y , de una forma natural, ha demostrado su seguridad cuando se utiliza de forma continuada.

Cuando nos aconsejan utilizar nicotina al dejar de fumar debemos seguir el consejo sobre la dosis y duración que no proporciona el profesional de la salud, nuestras posibilidades de dejar de fumar serán más altas.